El emprendimiento en Colombia tiene hoy un rostro cada vez más claro: el femenino. Según datos de Revista Cambio, el 54,6 % de las personas con empresa activa en el país son mujeres. Esta cifra no solo confirma una tendencia, sino que plantea una conversación urgente sobre el presente y el futuro del liderazgo femenino en la economía nacional.
Más allá del dato, este avance refleja años de trabajo silencioso, resiliencia y capacidad de adaptación de miles de mujeres que han encontrado en el emprendimiento una vía para generar ingresos, independencia y desarrollo para sus comunidades.
El crecimiento del emprendimiento femenino abre un panorama lleno de oportunidades, pero también deja en evidencia retos estructurales que deben abordarse si se quiere consolidar este avance en 2026.
Entre los principales desafíos se encuentran:
El liderazgo femenino ya está presente, pero para que tenga un impacto sostenido necesita condiciones más equitativas y acompañamiento real.
El 2026 se presenta como una oportunidad para acelerar este avance, siempre que se pase del reconocimiento a la acción. La pregunta ya no es si las mujeres lideran negocios en Colombia, porque los datos lo confirman, sino qué se necesita hoy para que ese liderazgo se traduzca en mayor crecimiento, sostenibilidad e innovación.
Acelerar este proceso implica tomar decisiones claras y priorizar acciones que generen impacto real en la vida de las mujeres emprendedoras.
¿Cuál debería ser la prioridad hoy?
Frente a este escenario, el debate está abierto y las respuestas no son únicas. Algunas de las prioridades que hoy marcan la conversación son:
Cada una de estas líneas es clave, pero su verdadero impacto está en cómo se articulan y se convierten en acciones concretas.
El liderazgo femenino en los negocios no es una tendencia pasajera, es una realidad que está transformando la economía del país. El reto para 2026 será convertir ese liderazgo en más oportunidades, mejores condiciones y mayor equidad.